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lunes, enero 07, 2008

Sexo, situaciones y frases incómodas

1. Subiéndote los pantalones/falda en la sala de la casa de los padres de tu enamorada/o luego de ser ampayado in fraganti: “esteeee…ya me iba, no se preocupe señor”.

2. Intento de conversación luego del sexo con una total desconocida: “esteeee…y cómo te llamabas?”.

3. Intento de conversación luego de una primera relación sexual con alguien del mismo sexo: “...el alcohol puede ser muy traicionero, ¿no? ¡¿NO?!”.

4. Al terminar el sexo y sacarse el preservativo con, digamos, algunos agujeros de más: “¿Qué no vienen con hueco en ambos lados?"

5. Inmediatamente luego del sexo cuantificable en segundos que llegan apenas a un dígito: "Me hubieras dado un segundo más y siquiera me daba tiempo para darme cuenta que habíamos iniciado".

6. Luego de un repentino ataque de flacidez a la erección: “esteee…-grillos de fondo-…es la primera vez que me pasa, te lo juro”.

7. Luego que el hombre le pide a la mujer que le haga el amor y él posicionarse de espaldas a ella: “…(música de grillos, distintos a los del punto anterior)”.

8. Una vez que ella ha visto la diminuta tarjeta de presentación del hombre: “Uy, me hubieras dicho que acá se servía poco, así podía almorzar antes de verte”.

ACLARACIÓN: El autor de este post no ha estado en ninguna de las situaciones anteriores. ¿Qué? De veras. !No! ¿por qué piensas eso? ¿Aunque sea alguna de ellas?...Bueno, una alguna vez. ¿Cómo? ¿Que seguro fueron como 5? No, 4 no más!

viernes, noviembre 02, 2007

En la espera de tu sexo

Espero con ansias la llegada eterna al paraíso ya probado, desnudo. Palpo con mi imaginación tu cuerpo entre mis dedos, tus hombros entre mis manos, tus senos entre mis labios. Recorro en el pensamiento la ruta hacia tu orgasmo, camino plagado de delicias, placeres, miedos y descubrimientos.

Anhelo cada gesto, exhalo, gemido dicho en mi nombre. Me deleito con la quimera de tu cuerpo haciéndose curva entre la luz que te ilumina por la ventana y la sombra de los placeres que reclamas. Recuerdo con dolor de hombre solitario el olor de tu cuello, de tus manos y de tu sexo. Espero el reencuentro con pasión y desesperación que harán de ese momento eterno, como se disfruta una escultura clásica, pero también inmediato por lo impertinente que es el tiempo en los buenos momentos de los amantes.

jueves, agosto 02, 2007

En ti

Despierto cada madrugada en sudor con olor a ti, a tu recuerdo, a tus ansias, a tus movimientos, a tu pasión, a tu sexo. Siento aún el recorrido de tu humedad sobre mí. El lento movimiento de la lengua tuya con pasmado péndulo sobre mi cuello en dirección al sur en busca de calor mutuo que nos aísle del mundo de fuera. Extraño ese rose constante de tu vientre contra mí fruto de moverme dentro tuyo, de saber que eres quien domina la escena de mis sensaciones y excitaciones.

Recorro en mi mente –pues no me queda mejor remedio- el camino trazado y tomado hasta tus senos que tiernamente y sin condiciones amarran mis manos cada vez que te quiero sin ropas o cada vez que me das con tu mirada el permiso de sentirme único dentro de ti.

En este momento recuerdo todo detalle, pese a que te rodean otras cuatro paredes que crean un espacio lejano a mí y a mi imaginación. Recuerdo, sin embargo, que esas mismas cuatro paredes abrigaron nuestros cuerpos semidesnudos, uno sobre el otro, para juntar la desesperación de no tenerse y calmar con fuego el fuego que ardía dentro nuestro. Calmaste y agitaste con gestos tiernamente obscenos la locura del penetrar en tus pensamientos, en tus ojos y en donde se unen tus piernas para cobijar la prueba firme de mi excitación.