martes, febrero 08, 2011
Marchas
domingo, enero 23, 2011
La petite misère
jueves, agosto 12, 2010
Eso
jueves, junio 10, 2010
Retazo de sueño
martes, junio 01, 2010
Nadia
![]() |
| Foto de: Blog de Emma Sopeña |
miércoles, mayo 05, 2010
¿Pretexto?
martes, abril 20, 2010
Formas
jueves, octubre 08, 2009
Desencajo y desafinación
La imagen no era ironía ni contradicción. Era el desencajo total de una mujer que decidió dejar de vivir para sí misma el día que otro decidió dejar de vivir para ella. Otro que ya no bailaría con ella ni media pieza de Charleston ni los bailes de sus caderas. El desencajo era de corazón.
El trompetista más triste de la orquesta fue el único que la notó. Él, como ella, tiene muchos otoños en sus espaldas pero pocos veranos primos. El desenfreno apático que le dio apellido a su vida también es una forma de muerte en vida. Era la cacofonía total de un hombre que dejó de exhalar “te amo” el día que todas las otras dejaron de inhalarlo. En la orquesta, él era el único que desafinaba. Desafinaba de corazón...
Fin alternativo 1. Sugiero leer escuchando:
Fin alternativo 2. Sugiero leer escuchando:
martes, setiembre 29, 2009
Dormí contigo
Paris derramó la lágrima más triste en mi rostro,
pero a la vez fue la más alegre, tremenda contradicción.
La tristeza de no tenerte produjo mares en mis ojos,
mares incontenibles, que no paran desde hace semanas.
tan fácilmente como destrozar corazones deshechos
en el día más soleado de un florido verano
donde tus ojos son látigos de felicidad.
Sin embargo, esta vez, la tempestad fue alegre, viva.
Aquella lágrima recorrió mi nariz y mejilla suavemente,
casi como si no tocara mi piel, sino simplemente la rozara.
un roce que sólo he sentido perpetrado por tus dedos.
Estabas presente, sin duda, en esa lágrima dulce.
Esa lágrima dulce eras tú, lo sentí en la oscuridad del cuarto.
En ese instante se acabó la soledad, se acabó la tristeza.
Entró en mí la calma, se fueron las dudas y se arrimó el sueño.
Dormí contigo.
jueves, setiembre 24, 2009
Presente sin estar
Proceso en silencio brutal el largo recorrido entre los sonidos de la aguja que marca los segundos en mi reloj. En ninguno de ellos apareces pero en todos te haces presente.
La extraña magia de tus ojos juega un truco a mi solitaria mente haciéndola creer que a mi lado estás. No veo tus manos posarse sobre mi rostro pero siento tus caricias.
Cada paso en Paris es un nuevo conocer que me reclama compañía, la tuya, para el simple comentario o el profundo reflexionar. Ni tus oídos oyen ni tus comentarios se escuchan pero siempre siento un sonido de respuesta tuya.
Las estaciones del metro son más solitarias cuando hay más gente que se empuja y ni se mira, como si se tratase de mundos paralelos individuales. Sólo tú, sin estar, me haces sentir en dúo, en pareja, en alianza y en complicidad.
Es sólo en el sexo donde esa pertenencia pierde significancia en tanto sin ti no hay más que ágiles manos sin sabor a amor, casi como un acto de autoprostitución.
lunes, setiembre 14, 2009
Desde que llegué a esta ciudad no ha habido día en que mi tristeza no se materialice en lágrimas. En ocasiones son momentos largos, en otras ocasiones son momentos cortos pero intensos.
La nostalgia de tu amor no tiene modales. Me arriba en cualquier hora y en cualquier lugar. No soporta las calles románticas, los puentes llenos de sentimientos ni las miradas que otros amantes se dan. Mis sentimientos simplemente afloran sin importarle ni mi propio cuerpo.
Los ojos húmedos me hacen sentir cercano a ti. Eso es bueno y malo. Malo, por supuesto, por el dolor pero bueno porque en cada tristeza te veo a mi lado, te imagino más cerca, escucho tu voz y hasta siento tu aroma.
También tengo momento de felicidad con estas mismas extensiones, afortunadamente. La mezcla de ambas me hace vivir y me da fuerzas para continuar con esta puta decisión de separarnos sólo en la distancia más no en el corazón. ¡Salud, por un futuro juntos!
jueves, julio 31, 2008
Angustia
domingo, junio 15, 2008
Adulterando los sentidos
empujo la idea de muerte presentándole tus ganar de vivir,
engaño al cruel destino con la ayuda de tu sonrisa matinal,
traiciono al temor lacerante haciendo mía tu ideología,
esquivo el pecado original con la astucia de las curvas de tu cuerpo,
miento a los últimos minutos de la noche jugando a ser tu poeta.
sábado, enero 05, 2008
Al fondo del corredor, donde la luz se quiebra
Hace 9 años, Silvia comparte su vida con un hombre para ella especial. Comparte. Un verbo algo injusto para el sacrificio que ella hace de su vida. Silvia aprendió por naturaleza (que viene de la forma en que fue criada y no realmente de la naturaleza) que la felicidad tiene forma de esos genios de lámpara del oriente. La felicidad de una mujer, bajo el concepto y el escaso espacio mental que ofrecía la crianza femenina en su familia, es ver cumplidos los deseos de la pareja en cada segundo, en cada decisión, en cada movimiento, en cada acción, en cada estúpida palabra.
Hace una hora que observo a Silvia y veo que el desencanto en sí misma debe haber crecido tanto a lo largo de estos años hasta el punto que un nombre le debería haber puesto. Se ha mimetizado y exteriorizado en su cuerpo. Una mirada casi perdida y oblicua hacia el piso es una constante en sus momentos de silencio. Dedos que se enredan y desenredan unos a los otros. Uñas que al toparse unas con otras en forma nerviosa (tic que repite hasta en los momentos de calma total) emiten clics frenéticos de un ratón de computadora operado por un adolescente impío en uno de esos juegos llenos de violencia.
Silvia ya no aguanta el escozor de ser la primogénita soltera que viene rompiendo por 12 años consecutivos la tonta tradición de su familia. En el décimo aniversario de esa cábala muerta (lo que equivale al séptimo de su actual y, valga anotar, única relación) Silvia le entregó 12 papeles a Javier cada uno declarando (unos en tinta azul y otros en negra), además de su cruel desespero, que la tranquilidad para el resto de su vida se traduce en anillos de compromiso que van de 300 dólares (felicidad instantánea) hasta unos 2.500 unidades de billetes del tío Sam (felicidad ilusoria).
Hoy día Silvia no entiende que Javier no piensa en futuro, como casi todos los hombres. Silvia no entiende que tiene la capacidad de ser alguien mejor estando con alguien mejor. Esa puta resignación le ha impuesto un techo de felicidad muy bajo y amargo en tono de tradición familiar que ella, lamentablemente, trasladará en forma de venganza hacia sus hijas y, sin darse cuenta, hacia las siguientes generaciones.
domingo, diciembre 23, 2007
En la puerta del bar
Mi hombro toma vida y se atreve a pedir recompenza por tu cabeza, al mismo tiempo que mi pecho reclama el masaje de tu cabello liso de olor a seda. El anonimato no es ya una cuestión más, un issue. Llega un momento en que el viento ya no corta la cara ni el cesped raspa las piernas. Mi cuello reclama en su propio nombre la pertenencia de tu boca hallada culpable de delitos habituales urdidos en mi piel, contenta y permisiva de tu impunidad.
Una especie de suspiro conspira contra mi oreja y la vuelve dominante en mi cuerpo. Giro en torno a la puerta de entrada, culpable inaudita de la imagen de tu silueta alta y fina presente en mi imaginario, y veo una vez más...creo ver, una vez más, la imagen que consuela y que hace del whisky del fin de semana una entrada a nuestor paraiso, y no un reencuentro con mi ser.
miércoles, octubre 31, 2007
Espacio en tu ausencia
La distancia entre la cama y la cocina sigue siendo la misma, ayer cuando tú la recorrías que hoy sin ti. Sin embargo, ya no la mido en pasos. La mido en recuerdos. Recuerdos de los músculos de tu espalda, músculos de filigrana tejida por un viejo artesano, que finamente se tensan y relajan debajo de tu piel de desierto en una terrible vibración en tempo sensual; músculos de tu espalda que conversan hacia los infiernos con las fibras que recorren sinuosamente tus nalgas [léase culo] que tanto ansío y que se alargan por tus piernas hasta la ruta que rige la obscenidad de tus pantorrillas y la elegancia de tus tobillos. En cifras frías el recorrido sigue estando limitado a los mismos quince pasos pero los gobierna tu recuerdo. Son quince pasos que se ahogan en tu recuerdo tierno y sexual. Son quince pasos de duración indeterminada. Son quince pasos que configuran tu triste ausencia y mi melancólica paciencia.
viernes, octubre 26, 2007
Ausencia y presencia
de aquel tacto de tus dedos, de aquel olor en tu pecho,
es como vivir sin haber tenido, como comer sin haber comido,
como amar sin haber sufrido, como matar sin haber herido.
Es la brisa del olvido lo primero que toca y busca mi inconciente.
Rechazo total al sentimiento en rojo vivo que lacera mi gemido,
que prohíbe su reproducción en golpe efímero bajo forma demente.
Niego el consentimiento de no saber que de tu fuente he bebido.
No hay duda que, eterna, la distancia es amante de la nostalgia,
la certeza cede y se prostituye en duda en claro acto de cobardía.
Decencia es la merma de antipatías que tejió mi corazón en tu estancia,
que desde ti constituye en mi vida el lazo con mi suerte en algarabía.
Ahí
cada blues que me grita, cada nota que regurgita,
cada pájaro que vuela, cada pluma que se balancea,
cada luz que me ciega, cada parpadear que me golpea,
cada niño que corre, cada mamá que lo socorre.
Cada peldaño que subo, cada golpe que engullo,
cada sonrisa que me he perdido, cada alegría que no he vivido,
cada pensamiento dado sin eco, cada palabra cae en un hueco,
cada saliva que sigue conmigo, cada lengua que espera abrigo,
cada silencio que me aborda, cada espacio que no lo soporta.
Cada comida que no he ingerido, cada trago que no he bebido,
cada gemido no escuchado, cada jugueteo que no hemos dado,
cada llamada que no recibo, cada sonido que esquivo,
cada caricia interrumpida, cada mano reprimida,
cada ausencia tuya, eso soy yo sin ti.
lunes, agosto 20, 2007
Esa mujer (Filio)
Esa mujer (Alejandro Filio)
Se queda como piedra en mis sentidos,
jugando con mi piel y su niñez.
Se lleva mis palomas hasta su nido,
les enseña a volar y a conocer.
Mi soledad se volvió imposible en su voz,
dividió la luna entre dos
tomando su parte.
Es la verdad,
esa mujer entró en mi canción
y no será sencillo callar su amor.
Con un listón de estrellas se ata el cabello,
se adorna la cintura con el sol
y luego entra despacio en mi pensamiento
quedándose completa en mi ilusión.
Y mi soledad se volvió imposible en su voz,
dividió la luna entre dos
tomando su parte.
Es la verdad,
esa mujer entró en mi canción
y no será sencillo callar su amor,
y no será sencillo callar su amor.
lunes, agosto 13, 2007
23 años
Ella es alta, delgada y morena. En realidad, ha perdido esas características poco a poco en los últimos 23 años. Su joroba la hace ver varios centímetros más baja y el mundo le queda cada vez más grande y ajeno. Su otrora esbeltez se ha convertido en cuerpo de hambre de alma. Su hermosa piel morena, tersa y sensual ya no lo es más; la reemplaza un insípido color impuro impensable en paletas de pintores. Para él, ella fue la inspiración de sus óleos y la fuente de erotismo permanente.
Él fue igualmente alto, apuesto e inteligente. Hoy, no es más que un finado reposando en la cama donde su alma se separó de su cuerpo hace 23 años en busca del sol que quiso abrigar toda su vida. Para ella, él es la esperanza del amor verdadero perdido para siempre, la esperanza de ver el sol en cada amanecer.
