martes, febrero 08, 2011

Marchas

Antes que me quieras como yo te quiero ti,
cruzo la pista que jamás te ayudé a cruzar,
para entrar al café de lujo del que nos reíamos,
y ahí, jalarle la silla a la mujer que ya no eres tú.

La guerra fría que iniciaste es ahora un hospital de rehabilitación,
huesos fracturados que ahora son callos donde otra se apoya,
con un aliento que ya no es de cerveza sino de cereza en expiración
que lucha contra el viento que te peinaba y ahora me empuja,

que me empuja, hacia adelante… cuando marcho para atrás.

domingo, enero 23, 2011

La petite misère

Mi reloj sin correa marca el minuto del golpe,
ese golpe de saber tus risas con otros
y creer, saber, que las nuestras son más ajenas,
que son menos que historia, menos que amnesia.

Nuestra distancia toma forma al colgar el teléfono,
y siento el golpe otra vez, la ráfaga de la petite misère
segundos de miedo que velan mi tarde y mi pensar
que vertebran mi angustia de no saber.

Qué forma de amar, entre la inseguridad y la indecencia,
Alimento cruel, parásito feliz, pasajero escondido.


 

sábado, enero 22, 2011

Escondías y escondíamos

Escondías bajo tu rostro
la vergüenza de ser tú mismo,
la de no caber en el modelo
de la simetría de cuerpo.

En público extrañabas tu soledad,
añorabas las paredes que te encierran,
la única forma de tolerarte,
de enfrentarte al mundo huyéndole.

Sólo un choque brutal lo cambia todo,
cuando el resto se choca con el sentido común,
mientras tú sigues girando y mostrándote como tú,
como siempre.

I feel like I’m still dreaming…
No atinas a más,
nosotros no atinamos a menos
la apariencia es una máscara que imponemos.


 

domingo, noviembre 28, 2010

Sebastián

¿Qué hacer si el sol alumbra pero no calienta?, pensó Sebastián. “Lo pensé con detenimiento mientras soltaba una pierna tras otra buscando el bus que me lleva al trabajo”, me confesó algo tímido pero orgulloso de su introspección.

No sé cómo definirlo o interpretarlo, lo confieso. Ojos grandes, eso sí, y muy abiertos, casi como si no tuviera párpados. Delgado y con un aire al profesor de música que todos amamos alguna vez en el colegio, suele vestirse en sintonía con una bicromía malva, “como un ojo golpeado”, ríe Sebastián.

Tiene un gusto fino por las flores muertas pero no la de los cementerios. Le hacen recordar su niñez. Tiene una afinidad por los fallecidos pero no los suyos pues él no le da concesiones a su historia. Tiene la sabiduría de los libros pero no lee uno desde que comprendió, luego de devorar a todos los filósofos griegos, que ellos ya lo habían dicho todo sin decirlo. Por eso mismo, odiaba a Grecia, a los griegos y al idioma griego (en realidad, luego de media cerveza de cereza, su preferida, me confesó que esa animadversión venía de su ojeriza contra su profesora de griego en etapa escolar: “Estoy seguro que nunca tuvo un orgasmo ni que lo tendrá. Apuesto a que gemía en español y no en griego”, me aseguró con ojo de psicoterapeuta, foniatra, psicoanalista, comunista y con cara que él cabía bajo el mismo diagnóstico).

Cuando conversé con él, era verano y todos en las calles tenían rostro del más crudo invierno en los corazones. Sebastián trabaja desde hace cinco años exactos en una compañía de seguros asegurándose de rechazar todos los pedidos de indemnizaciones de los incautos que formalmente que llaman clientes. Durante la hora del almuerzo en horas de trabajo, come solo, mirando la pared. 

jueves, agosto 12, 2010

Eso

Por las noches me pregunto, si eso lo dijiste en serio,
Si eso que dijiste en serio es en realidad lo que quieres decir,
Si eso que quisiste decir es en realidad lo que quieres,
Si eso que quieres refleja con justicia lo que sientes,
Si eso que sientes en verdad lo dijiste en serio,
Si eso que dijiste en serio es en realidad lo que quieres decir,

jueves, junio 10, 2010

Retazo de sueño

Un jirón de sol rodaba sobre tu espalda al lento compás del viento,
dejando al descubierto tu piel de terciopelo y tus vellos color oro,
sonreías con la seguridad de una reina sin descendencia en su castillo,
tan fresca como si un orgasmo acabara de dejar su factura en tus labios.

Te miraba con la ansiedad de quien aún cree en la alquimia como religión,
te espiaba con la sutileza del mar azotando un velero de competencia,
evidentemente me sentía más lejano a ti mientras más me acercaba,
era uno de esos días en los que deseo que amanezca anocheciendo.

jueves, junio 03, 2010

Golpe a golpe, verso a verso

Un poco de Machado, en momentos que busco flotar.


Caminante no hay camino


Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso.

martes, junio 01, 2010

Nadia

Nadia hoy vuelve a cerrar sus ojos durante el trabajo, pensando en él, en cuándo vendrá nuevamente, en cómo él entró al cuarto aquella primera vez despojándola de la frialdad de su piel, en cómo salió dejando un aire de esperanza que su memoria no deja de abrazar, en cómo al salir dejó una puerta a medio abrir que llena cada sábado.

Una racha de amor sin apetito, cantaba Sabina, detrás de las paredes. Un sábado más, se repetía Nadia detrás de su uniforme de trabajo que ya empezaba a raerse. La fricción corroe. Segunda hora de trabajo, cerró nuevamente los ojos, pensando que pronto tendría que regresar a la tienda de lencería donde habitualmente compraba su uniforme. Sí, esa tienda donde el vendedor hablaba con los ojos y olía con las manos. Un repugnante más.

Cuarta hora de trabajo, entra el cuarto cliente. Nadia, sentada de espaldas a la puerta, viva sin alma, con aliento de tísico, ojos abiertos. Retumba en su nariz, luego en su mente, rápidamente en su corazón, el olor de él. Son sus pisadas, se dice ella. Es su ritmo al caminar, es su rutina de desvestirse, se confirma ella misma: Él baja el cierre de su casaca en dos tiempos, se la quita primero por el brazo izquierdo y luego en el cascarón de madera que llaman silla.

Sin casaca pero desvestido en sentimientos, él se acerca sin acechar. Nadia, aún sin voltear, ve que su piel toma color, multicolor. Crecen flores por sus poros, sus hombros se convierten en colinas, en trayectos, en rutas, en bienvenida. Tiembla, como siempre, cruje como la madera seca.

La rutina de estos amantes se inicia. Echados, frente a frente, se miran a los ojos durante lo que dura el simulado contrato de alquiler. Nunca hablan, no hace falta. Miradas húmedas en ocasiones, ojos que recorren el rostro del otro, angustias contadas en silencio. Esperanzas de algo por venir, le pregunta a él con los ojos. Él responde sin hablar.

Foto de: Blog de Emma Sopeña

miércoles, mayo 26, 2010

Imagíname

Dibuja mi nombre en el vidrio mojado por la lluvia,
traza mi rastro en el espejo empañado del baño,
delinea mi nombre en un pedazo de papel en blanco.

Proyecta el camino de mis brazos al abrazarte,
esboza la ruta tierna de mis manos en tu nuca,
perfila el roce de mi mejilla desde tu mentón,

Idéame un espacio en tu mirada ausente,
créame un espacio perenne en tu cama,
imagíname presente y silente, aunque la distancia me desdibuje.

miércoles, mayo 05, 2010

¿Pretexto?

Termino el arma suicida. Un poema con vida, grupos de letras, manadas de palabras, rayos de líneas, manchas de párrafos en una hoja suelta color amarillo. Tres párrafos, veinte líneas, cincuentaiún palabras y demasiadas letras.

Es el proyecto para partir sin puerto, es el plan y el pago por vender mi alma, es la esperanza de tu alegría y el anticipo de mi tristeza.

Dejo en esta hoja, amarilla ya lo dije, testimonio de lo que en realidad no pienso, no siento, no anhelo, no quiero.  Sobre mi almohada, que tuya hiciste, yace ésta, tu futura felicidad:

Por siempre querida Ana:

Una excusa es lo que menos tengo […]

[…]

Un cobarde [más valiente que todos tus futuros amantes]

viernes, abril 30, 2010

Canta corazón...

Nada más...


martes, abril 20, 2010

Formas



Dejé que el tiempo lo consuma, que exprese su indiferencia contra el aire y que haga cenizas de tu aroma. Pensé en surcos nuevamente irrigados en mis mejillas cuando supe de las tribulaciones que fluyen nuevamente en tus venas y son –nuevamente- tu energía de vivir, de dar el paso que no deseo que des.

Tus pupilas ya no cantan, ni brillan. No son espejo. No son realidad. Son reproducción de óleo, son sol de invierno, son rosas en el cementerio, son tetas de maniquí, son corazón de alquiler, son alma sin vocación, je vois un bleu plus bleu que tes yeux.

No parto. Partes para vivir…con él.

jueves, enero 21, 2010

Los años del poeta

Alguien tocó la puerta con calma eterna.

- "Son dos poemas, señor", les respondieron a Raúl. "Les urge llegar a sus sentidos".

Ya no eran tiempos aquellos, de gloria, juventud y revolución. La llamada venía tarde. Su mano derecha, lánguida, sintió menos que un espasmo. No en vano pasaron varias décadas de dolor de pecho. La izquierda, tan incomprendida como incansable, tan poco clara como revolucionaria, tomó fuerza y poder. "Que entren", respondió Raúl, "los tiempos urgen de color".

miércoles, octubre 21, 2009

Algunos, algunas, no pueden manejar la felicidad, les causa la ansiedad de un precipicio constante, la irritación de una alergia de frutos de mar.

Algunos, algunas, no sostienen la alegría, les pesa como metal cortante en el bolsillo, como un sol que quema la vista, como un frío que acuchilla los dedos y los labios.

Algunos, algunas, les cuesta la risa, les es un lujo de tienda, un cuenta gotas no renovable, una mierda ajena.

Oye, tú, alguno, alguna, manda a la mierda o vete con ella.



Its a hopeless... situation
And Im starting to believe
That this hopeless... situation
Is what Im trying to achieve

But I try
To run on
Towards
All or none,... all or none

Heres the selfless confession
Leading me back to war
Can we help that,.. our destinations
Are the ones we've been before

I still try
To run on
Towards all
Or none,... all or none

To myself i... surrender
To the one Ill never please

I still try,.. to run on
But I still try,.. to run on
But its
All or none,... all or none.

jueves, octubre 08, 2009

Desencajo y desafinación

Su mirada centrada en el vacío de la sala de baile mandaba señales incomprensibles e indescifrables. Ella bailaba con su hijo de 10 años un animoso Charleston que emitía dulces sonidos que, sin embargo, reñían con el fruncido ceño de ella y con su curtida piel tan ajada como la amargura de darse cuenta, cerca al medio siglo que vida, que falta muchas estrellas por conocer y que queda tinta en la pluma que nunca conocerá un papel.

La imagen no era ironía ni contradicción. Era el desencajo total de una mujer que decidió dejar de vivir para sí misma el día que otro decidió dejar de vivir para ella. Otro que ya no bailaría con ella ni media pieza de Charleston ni los bailes de sus caderas. El desencajo era de corazón.

El trompetista más triste de la orquesta fue el único que la notó. Él, como ella, tiene muchos otoños en sus espaldas pero pocos veranos primos. El desenfreno apático que le dio apellido a su vida también es una forma de muerte en vida. Era la cacofonía total de un hombre que dejó de exhalar “te amo” el día que todas las otras dejaron de inhalarlo. En la orquesta, él era el único que desafinaba. Desafinaba de corazón...

Fin alternativo 1. Sugiero leer escuchando:


De repente, dos miradas se cruzan, se entrelazan, se tensan. Las notas de la trompeta rompen la alegría del salón de baile con ritmos muy afinados y apuntados atrevidamente hacia Ella. Dos miradas fijas, una a la otra, y veranos por florecer. La afinación terminó con el desencajo.

Fin alternativo 2. Sugiero leer escuchando:


Mares de gente estorban las notas que la empeñosa trompeta busca exhalar hacia Ella. A medida que el blanco se hace nuboso y lejano, las más tristes y sombrías melodías de Miles Davis se van apoderando de la trompeta, de Él. No summertime, un otoño más.


(¿cuál te gustó más?)
.

domingo, octubre 04, 2009

¿Qué andarás haciendo ahora?

Pensar cotidiano...


Qué andarás haciendo ahora,
hecha una madeja en el sillón,
dibujando constelaciones en los huecos
de los cuadros que aún faltan por colgar.

Qué andarás haciendo ahora,
apagando las luces del salón,
probándote quizá un vestido nuevo,
planeando una huida, ver el mar.

Y yo afilando lunas, perdido en el hotel,
encontrando tus caricias en el neceser.

Y yo buscándote en el espejo azul del baño,
en la ropa cansada del armario.

Qué andarás haciendo ahora,
cansada viendo la televisión,
guardando mi paz y mis retratos,
la costumbre de dormir al lado izquierdo.

Qué andarás haciendo ahora,
maldiciendo la luz, el primer sol,
hermosa con los párpados hinchados,
regando las plantas, todos los recuerdos

Y yo retirando hojas secas de la cama,
soñándome contigo bajo el agua.
Y yo recordando que olvidé tender la ropa,
preguntándome qué andarás haciendo ahora.

jueves, octubre 01, 2009

"¿En qué piensas?", me preguntaste…respondo

Pienso en cómo mis ojos te ven con lujuria y locura,
en cómo mi mente planifica cada segundo del reencuentro,
en cómo te abrazo y somos uno encima de cualquier cama,
en cómo te beso y me exaspero de la emoción hasta la asfixia.

Pienso en cómo, poco a poco, los besos se convierten en manos hábiles,
manos hábiles e impuras que no conocen de razón ni orientación,
en cómo tus pupilas, y no sólo ellas, dan señales de húmeda dilatación,
en cómo tus labios, y no sólo ellos, se encienden en sangre pasión.

Pienso en cómo acaricio tu rostro y tus hombros, y la piel que los une,
en cómo mis manos calzan con tus senos bajo erótica precisión,
en cómo tus caderas tiemblan anticipando el siguiente paso,
en cómo tus piernas abren camino a mis trémulas manos.

Pienso en mi dureza abriendo selva en tu interior suave y delicado,
en cómo el vaivén deleita a un ritmo lento que cede paso al desenfreno,
en cómo uno cae en mecánicos movimientos irrepetibles llenos de sabor,
en cómo la llegada no es la meta sino el inicio de otro placer.

martes, septiembre 29, 2009

Dormí contigo


Paris derramó la lágrima más triste en mi rostro,

pero a la vez fue la más alegre, tremenda contradicción.

La tristeza de no tenerte produjo mares en mis ojos,

mares incontenibles, que no paran desde hace semanas.

Esa dura tempestad sería capaz de hundir barcos,

tan fácilmente como destrozar corazones deshechos

en el día más soleado de un florido verano

donde tus ojos son látigos de felicidad.


Sin embargo, esta vez, la tempestad fue alegre, viva.

Aquella lágrima recorrió mi nariz y mejilla suavemente,

casi como si no tocara mi piel, sino simplemente la rozara.

un roce que sólo he sentido perpetrado por tus dedos.


Estabas presente, sin duda, en esa lágrima dulce.

Esa lágrima dulce eras tú, lo sentí en la oscuridad del cuarto.

En ese instante se acabó la soledad, se acabó la tristeza.

Entró en mí la calma, se fueron las dudas y se arrimó el sueño.


Dormí contigo.

jueves, septiembre 24, 2009

Presente sin estar

Proceso en silencio brutal el largo recorrido entre los sonidos de la aguja que marca los segundos en mi reloj. En ninguno de ellos apareces pero en todos te haces presente.


La extraña magia de tus ojos juega un truco a mi solitaria mente haciéndola creer que a mi lado estás. No veo tus manos posarse sobre mi rostro pero siento tus caricias.


Cada paso en Paris es un nuevo conocer que me reclama compañía, la tuya, para el simple comentario o el profundo reflexionar. Ni tus oídos oyen ni tus comentarios se escuchan pero siempre siento un sonido de respuesta tuya.


Las estaciones del metro son más solitarias cuando hay más gente que se empuja y ni se mira, como si se tratase de mundos paralelos individuales. Sólo tú, sin estar, me haces sentir en dúo, en pareja, en alianza y en complicidad.


Es sólo en el sexo donde esa pertenencia pierde significancia en tanto sin ti no hay más que ágiles manos sin sabor a amor, casi como un acto de autoprostitución.

lunes, septiembre 14, 2009

Desde que llegué a esta ciudad no ha habido día en que mi tristeza no se materialice en lágrimas. En ocasiones son momentos largos, en otras ocasiones son momentos cortos pero intensos.

La nostalgia de tu amor no tiene modales. Me arriba en cualquier hora y en cualquier lugar. No soporta las calles románticas, los puentes llenos de sentimientos ni las miradas que otros amantes se dan. Mis sentimientos simplemente afloran sin importarle ni mi propio cuerpo.

Los ojos húmedos me hacen sentir cercano a ti. Eso es bueno y malo. Malo, por supuesto, por el dolor pero bueno porque en cada tristeza te veo a mi lado, te imagino más cerca, escucho tu voz y hasta siento tu aroma.

También tengo momento de felicidad con estas mismas extensiones, afortunadamente. La mezcla de ambas me hace vivir y me da fuerzas para continuar con esta puta decisión de separarnos sólo en la distancia más no en el corazón. ¡Salud, por un futuro juntos!

domingo, septiembre 13, 2009

Tenía ganas de empezar este post de una forma muy triste pues la distancia que nos separa invita a hacerlo. Para buscar esa inspiración de la nostalgia decidí escuchar música. Desde que antes de viajar no lo había hecho pues sé que cada nota, cada sonido, cada letra tiene tu nombre. Es, pues, una muerte anunciada.

Prendí el ipod y la primera canción que apareció fue “we can work it out” de los Beatles. Su fuerza, ganas y coraje me llenaron el vacío que has dejado temporalmente con sinfonías que cantan a mi espíritu tal como si yo te estuviera cantando a ti.

Dejo este post, ahí, en la punta del corazón y la esperanza.

jueves, septiembre 03, 2009

Testimonio antes de la distancia

Lima, 3 de septiembre 2009

Será muy difícil guardar tus recuerdos, empacarlos y tenerte presente a tantos kilómetros de distancia en cada momento. Tengo muy en cuenta que mis maletas no son capaces de almacenar lo bella que ha sido la vida a tu lado en estos dos años. Menos aún, mi billetera tiene esa capacidad si lo único que cabe ahí son fotos parciales de tu cuerpo. Ni siquiera extendiendo las barreras de nuestros imaginarios corazones llegarán al tamaño apropiado para albergar todo lo que has significado para mí.

Así como ciertos hitos marcan la historia de un país o la historia de la humanidad en un antes y un después, mi vida también reclama una distinción similar desde que tú llegaste a ella. Es injusto no hacerlo ya que todo lo que he aprendido a tu lado desmerece bondadosamente y con elegancia lo vivido con anterioridad. Si de ese amor es que han hablado los poetas, las novelas y las películas, no entiendo por qué ese arte –el del verdadero amar- no se ha convertido en una ley universal y alcanzable para cualquiera.

En realidad, creo saberlo por qué. En muchos sentidos, eres única. De eso estoy convencido. Tus cualidades como persona abundan y abruman. Me hacen sentir que los ángeles son terrestres y están entre nosotros haciéndose pasar como un humano cualquiera. Entre tus infinitas bondades sólo quiero destacar algunas pues es poco lo que estas líneas soporten. Tu forma de ver la vida y tu sonrisa agrupan a muchas de esas bondades. La sonrisa del día a día, la sonrisa que regalas sin pedir nada a cambio, la sonrisa al encontrarnos aunque sea por quinta vez en el día, en fin, la sonrisa a la vida. La música de tu sonrisa alegra mi corazón y lo ha hecho unirse en felicidad, esperanza y amor. La calidad de compañera es otra de tus cualidades que amo. Es fácil imaginarse la vida eterna contigo, envejeciendo frente a un parque, a la orilla del mar, en la cama de nuestra habitación. Siento que contigo no sólo tejo una relación de a dos sino de a muchos. Imaginarte a mi lado en el futuro me empuja, sin darme cuenta, a proyectar una relación sólida, larga y con basta vida alrededor, debo decir, hijos y nietos. Sólo agrego una cualidad más: Tus ganas de aprender. Abierta a muchas cosas y siempre con las ganas de cambiar al mundo, en un sentido muy literal, no me deja de sorprender que no te endurezcas frente a nuevas formas de ver y comprender la vida y la sociedad. Buscas espacios que otros, como yo, simplemente destinan a respirar para repensar lo pensado con el objetivo de refinar, apuntar, aclarar o profundizar.

Por supuesto, otras cualidades se quedan celosas por no ser mencionadas. Para no dejarlas insatisfechas algunas te entrego: Tu gracia, tu dedicación, tu inteligencia, tu mundo, tu amistad, tu cariño, tu empatía, tu fuerza, tu erotismo.

Acabar estas líneas implica un cierre temporal al día de hoy que, en realidad, termina siendo injusto pues estas líneas no son más que uno de los primeros granos que caen del reloj de arena recién volteado. Mi amor, nuestro amor, es una historia que parece cargada de milenios encima. Su fuerza e intensidad en sólo estos dos años irán creciendo y acumulándose. Eso sí, construyámoslo juntos con mucha paciencia, cariño, amor y sinceridad. Te amo con todos esos adjetivos encima (y muchos más). No nos preocupemos tanto de la distancia que simplemente nos obligará a construir un puente más largo, fuerte y resistente para nuestra vida juntos.

Un gran beso eterno

miércoles, agosto 12, 2009

Memoria de sentimiento

La vida es un juego de cruces de avenidas que muchas veces uno ni advierte. En el amor, ello es una película de terror.

Hoy a un amigo querido le dolió el corazón cuando a sus oídos llegó la noticia que su querida ex, a quien en realidad ya no extraña, compartía su vida con otro hombre. Los sentimientos son curiosos y si tuvieran personalidad se acercarían a lo bipolar o multipolar.

Los sentimientos tienen memoria corta pero el corazón es un baúl profundo que en las esquinas guardapolvo difícil de limpiar. Ya dependerá de cada uno si ese polvo se convierte en parte de la madera o si se vuelve una de esas manchas que nos alteran la paz.

Fallamos también cuando nuestro sentido de pertenencia a las ex parejas se extiende a la prehistoria, sobre todo cuando, como en el caso de mi querido amigo, él ya compartió nuevos viejos sentimientos en luces tenues con una nueva mujer.

En fin, qué difícil es entendernos.

domingo, noviembre 02, 2008

Pinta fuera de la línea

Pinta fuera de la línea,

Toca el timbre y corre,

pisa el césped,

no te amarres los zapatos,

 

Estaciónate mal,

no te bañes hoy,

no tomes la sopa,

cómete un moco,

 

Ríe sin razón,

ríete de un calvo,

sala tu comida,

grita sin razón,

 

Baila en la calle,

baila como loco,

baila sin ropa,

baila sin pensar en los demás,

 

Canta mal la letra de una canción,

ríete como loco cuando nadie habla,

sírvete hasta derramar el vaso,

anda al trabajo sin peinarte,

 

Vístete sin preocuparte por la combinación,

escribe un poema en tu mano,

guíñale un ojo a la chica de la bodega,

vive más tu vida.

lunes, septiembre 15, 2008

Orden del día



...y cuando vuelvas al trabajo, cuando veas al portero
salúdalo aunque viajes en asiento delantero.


Orden del día
(Frank Delgado)


La vida es como un segundo de un gran acontecimiento
y debes tener bien claro sus fundamentos.
La vida es como un pasaje, de una canción que marea
y aquel que no se la sabe la tararea.
Como dice el guayabero filósofo popular
la vida es un pasaje de ida del tren a la eternidad.
La vida es como un pasaje de una canción que marea
y aquel que no se la sabe la tararea.

El primer paso que tú debes dar cuando es de día
es con el pie derecho como la gran profecía.
Abona tu pasaje y hazle un guiño a una novicia.
Y aunque te digan loco, sonríete sin malicia.
Hazle un piropo a la muchacha de la esquina
y cuando vuelvas al trabajo, cuando veas al portero
salúdalo aunque viajes en asiento delantero.
Y a la viejita conserje pregúntale por sus flores
cómo amaneció su espalda, cómo andan sus dolores.

A tus vecinos todos, si la vida los deprime
coméntales de música o convídalos al cine.
Moléstate a su tiempo con la suciedad de un baño.
Y a reirse de un calvo y es un día, no hace daño.
Y vuelve a casa a inventarte un cumpleaños.
Y si la noche lo permite y también la naturaleza
paséate por la calle y con manía de grandeza.
Y si hay gente inoportuna, convérsala con paciencia
y duérmete como un tronco, sin tener mal de conciencia, porque

La vida es como un segundo, de un gran acontecimiento
y debes tener bien claro sus fundamentos.
La vida es como un pasaje, de una canción que marea
y aquel que no se la sabe la tararea.
Pero querer volar con alas anchas, mi hermano, es una ambición fatal
y cuando menos lo imaginas, te cae el golpe fenomenal.
La vida es como un pasaje, de una canción que marea
y aquel que no se la sabe la tararea.

Lo dijo Pedro Navaja cuando se notó la herida:
la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.
La vida es como un pasaje, de una canción que marea
y aquel que no se la sabe la tararea.

Por la mala maña de no razonar
hay mucha gente que no comprende la regla del juego
y son los que van detrás.

La vida es como un segundo, de un gran acontecimiento
y debes tener bien claro sus fundamentos.
La vida es como un pasaje, de una canción que marea
Y aquel que no se la sabe la tararea.

domingo, septiembre 07, 2008

Cuando siento la realeza en tu puta nariz respingada veo que las cosas no han cambiado desde Colón, que los indios y la Santa Inquisición están bien representados por los pobres de hoy y la Iglesia católica que se sienta sobre ellos.

Cuando escucho argumentar que hay muertes que valen la pena en la lucha contra el terror, recuerdo que la Santa Inquisición sigue estando bien representada en cada uno de los políticos que vemos por la televisión.

Cuando leo que los gobernantes de hoy no quieren reconocer, recordar ni pedir perdón a las víctimas inocentes de la lucha contra el terror cuyo único error fue no ser blancos, no vestirse como blancos y no hablar como blancos, veo en carne propia la segregación del nacional socialismo alemán.

Cuando recuerdo que los ministros ningunean a sus compatriotas por el color de su sangre tildándolos de ignorantes, entiendo el casi histórico resentimiento del campesinado.

Cuando me entero que las empresas de hoy buscan el lucro con sangre ajena y sin ánimo de compartir el lucro, recuerdo que la esclavitud sigue siendo una forma de amasar fortuna en lo legal.

En esos momentos, agradezco a Dios, quien no existe, que todavía haya hombres y mujeres con doctorados en indignación que luchan por desterrar las injusticias que la mayoría no ve, que relegan el dinero por el bienestar del otro y que ven en el futuro otro mundo posible.

jueves, julio 31, 2008

Angustia

Hoy me apresó la angustia de que algún día partas. La angustia de no tenerte alguna tarde a mi lado, apretando mi mano y mirando el sol bajar entre los edificios. La angustia de perder el reflejo del sol en tus ojos y de no volver a probar el sabor de tu piel. Es una angustia rara. Es casi la sensación del improbable naufragio, del irreal choque, del irrealizable premio de lotería. Es la melancolía de un objeto que no se ha sido. Quizá sólo sea el momento de soledad que me embarga. Quizás sean las malas notificas de amigos de nuestro alrededor. Quizá sean las ganas de reflotar todo barco que aún no se ha hundido. Quizás sean solo las ganas de estar a tu lado.

jueves, junio 26, 2008

Deuda maldita

Una deuda maldita le jala el cabello a Rosalía cada noche en la cama de un hotel barato mientras, entre carnes trémulas, finge un orgasmo contemplando los minutos restantes de su alquilado cuerpo. En su mente planifica sus pasos siguientes, tan inútiles como el acto tan desprotegido de abrir sus piernas a hombres desconocidos. Piensa en el hueco de su chompa y en lo ajado que está su vestido. Recuerda que la ruta 39 ya no pasa a las 11 de la noche y que se verá obligada a caminar varias cuadras más hasta alcanzar el bus que la lleva a su destino. Sabe, ahora, que pasará por aquella pared larga despintada por la lluvia del invierno lacerante de la ciudad que le recuerda la tormentosa relación con su alcohólico padre. Sabe, sin embargo, que al final de esa larga pared se encontrará con el amable Rodrigo, esperándola mientras pasea al perro, hombre con el que cada noche se acuesta reanudando la supuesta normal relación de pareja, soñando salir del hueco en el que otro hombre la puso. "Mañana", Rosalía se prometió, "soy otra".

domingo, junio 15, 2008

Adulterando los sentidos

Lleno el vacío sepulcral con la esperanza color de tus ojos,
empujo la idea de muerte presentándole tus ganar de vivir,
engaño al cruel destino con la ayuda de tu sonrisa matinal,
traiciono al temor lacerante haciendo mía tu ideología,
esquivo el pecado original con la astucia de las curvas de tu cuerpo,
miento a los últimos minutos de la noche jugando a ser tu poeta.

martes, enero 22, 2008

Para hacerlo...

Para olvidar tengo una cama cubierta de un cubrecama azul capaz de adormitar al buey más fuerte y relajar el dolor.

Para gritar tengo la indignación del día a día, de los homicidas de hombres, ideas e ideales, tan venidos a menos últimamente.

Para cantar tengo letras y música que me recuerdan lo que debo ser en los momentos en que no soy.

Para la soledad tengo un pedazo de tierra en mis cuatro paredes que me cobijan como la mejor madre del planeta, como la mía.

Para correr tengo el largo camino de mis ancestros, luchadores de sudor y puño que marcaron silenciosamente la historia más linda de la humanidad, es decir, la hecha por el hombre común.

Para la esperanza tengo la sonrisa de mi hermano, tierna como seria y dedicada, astuta e inteligente.

Para amar tengo tu cuerpo cubierto de serenidad en largos recorridos sinuosos que dan la vuelta al mundo como a tu espalda.

Para soñar tengo el tiempo que aún no he vivido y que cada día me sobra a borbotones mientas más hago y menos sueño.

Para la tristeza tengo la alegría de olvidar para luego gritar y cantar en la soledad del camino por correr con la esperanza de amar y soñar.

lunes, enero 07, 2008

Sexo, situaciones y frases incómodas

1. Subiéndote los pantalones/falda en la sala de la casa de los padres de tu enamorada/o luego de ser ampayado in fraganti: “esteeee…ya me iba, no se preocupe señor”.

2. Intento de conversación luego del sexo con una total desconocida: “esteeee…y cómo te llamabas?”.

3. Intento de conversación luego de una primera relación sexual con alguien del mismo sexo: “...el alcohol puede ser muy traicionero, ¿no? ¡¿NO?!”.

4. Al terminar el sexo y sacarse el preservativo con, digamos, algunos agujeros de más: “¿Qué no vienen con hueco en ambos lados?"

5. Inmediatamente luego del sexo cuantificable en segundos que llegan apenas a un dígito: "Me hubieras dado un segundo más y siquiera me daba tiempo para darme cuenta que habíamos iniciado".

6. Luego de un repentino ataque de flacidez a la erección: “esteee…-grillos de fondo-…es la primera vez que me pasa, te lo juro”.

7. Luego que el hombre le pide a la mujer que le haga el amor y él posicionarse de espaldas a ella: “…(música de grillos, distintos a los del punto anterior)”.

8. Una vez que ella ha visto la diminuta tarjeta de presentación del hombre: “Uy, me hubieras dicho que acá se servía poco, así podía almorzar antes de verte”.

ACLARACIÓN: El autor de este post no ha estado en ninguna de las situaciones anteriores. ¿Qué? De veras. !No! ¿por qué piensas eso? ¿Aunque sea alguna de ellas?...Bueno, una alguna vez. ¿Cómo? ¿Que seguro fueron como 5? No, 4 no más!

sábado, enero 05, 2008

Al fondo del corredor, donde la luz se quiebra

Silvia lucía un tanto desengañada de sí misma quizá. Esa fue la impresión que me dejaron cinco minutos a su lado. Una chica joven con futuros deleites por delante capaces de marcar hitos en su familia pero, a la vez, opacada por el paso de los años, de sus años, sería mejor decirlo. Años en los que desde quinceañera soñaba con el típico y casi anacrónico vestido blanco en una iglesia de techo alto. En su familia es tradición que la primogénita se case con el vestido de la madre, tradición que se amarra (pues no hay otra palabra para calificar este hecho en las últimas dos generaciones) con un matrimonio temprano, casi juvenil, que no debe pasar de los 17 años (eso va para todas las hijas).

Hace 9 años, Silvia comparte su vida con un hombre para ella especial. Comparte. Un verbo algo injusto para el sacrificio que ella hace de su vida. Silvia aprendió por naturaleza (que viene de la forma en que fue criada y no realmente de la naturaleza) que la felicidad tiene forma de esos genios de lámpara del oriente. La felicidad de una mujer, bajo el concepto y el escaso espacio mental que ofrecía la crianza femenina en su familia, es ver cumplidos los deseos de la pareja en cada segundo, en cada decisión, en cada movimiento, en cada acción, en cada estúpida palabra.

Hace una hora que observo a Silvia y veo que el desencanto en sí misma debe haber crecido tanto a lo largo de estos años hasta el punto que un nombre le debería haber puesto. Se ha mimetizado y exteriorizado en su cuerpo. Una mirada casi perdida y oblicua hacia el piso es una constante en sus momentos de silencio. Dedos que se enredan y desenredan unos a los otros. Uñas que al toparse unas con otras en forma nerviosa (tic que repite hasta en los momentos de calma total) emiten clics frenéticos de un ratón de computadora operado por un adolescente impío en uno de esos juegos llenos de violencia.

Silvia ya no aguanta el escozor de ser la primogénita soltera que viene rompiendo por 12 años consecutivos la tonta tradición de su familia. En el décimo aniversario de esa cábala muerta (lo que equivale al séptimo de su actual y, valga anotar, única relación) Silvia le entregó 12 papeles a Javier cada uno declarando (unos en tinta azul y otros en negra), además de su cruel desespero, que la tranquilidad para el resto de su vida se traduce en anillos de compromiso que van de 300 dólares (felicidad instantánea) hasta unos 2.500 unidades de billetes del tío Sam (felicidad ilusoria).

Hoy día Silvia no entiende que Javier no piensa en futuro, como casi todos los hombres. Silvia no entiende que tiene la capacidad de ser alguien mejor estando con alguien mejor. Esa puta resignación le ha impuesto un techo de felicidad muy bajo y amargo en tono de tradición familiar que ella, lamentablemente, trasladará en forma de venganza hacia sus hijas y, sin darse cuenta, hacia las siguientes generaciones.

domingo, diciembre 23, 2007

En la puerta del bar

Una deuda pendiente me arroja al bar de siempre, donde dejé aliento solitario en ese vaso empañado y lleno de whisky pero siempre dispuesto a escuchar mis conversaciones. Nuevamente mis dientes se encuentran bruscamente con el vidrio del vaso, mis labios se entumecen con el hielo del placer del primer sorbo.

Mi hombro toma vida y se atreve a pedir recompenza por tu cabeza, al mismo tiempo que mi pecho reclama el masaje de tu cabello liso de olor a seda. El anonimato no es ya una cuestión más, un issue. Llega un momento en que el viento ya no corta la cara ni el cesped raspa las piernas. Mi cuello reclama en su propio nombre la pertenencia de tu boca hallada culpable de delitos habituales urdidos en mi piel, contenta y permisiva de tu impunidad.

Una especie de suspiro conspira contra mi oreja y la vuelve dominante en mi cuerpo. Giro en torno a la puerta de entrada, culpable inaudita de la imagen de tu silueta alta y fina presente en mi imaginario, y veo una vez más...creo ver, una vez más, la imagen que consuela y que hace del whisky del fin de semana una entrada a nuestor paraiso, y no un reencuentro con mi ser.

lunes, diciembre 10, 2007

Un ángel en nuestro infierno


Nerviosamente Mauricio miraba a los demás pasar y conversar a su alrededor. Intentos fluidos pero torpes seguían las intromisiones de Mauricio en las charlas de sus amigos de infancia reunidos nuevamente luego de 10 largos veranos. Una risa nerviosa con efectos trémulos en la comisura derecha de sus labios y un asentir rápido y descoordinado con la cabeza eran los gestos más peculiares de Mauricio en aquella noche.

A sus 25 años, Mauricio seguía siendo más niño que adulto. Algo de barba poblaba su mentón (más justo sería decir que largas pociones irregulares de piel desértica sin vegetación vellosa se expandían a lo largo de su rostro con una que otra interrupción que podríamos calificar como algo más que afelpada). Cada día impar del calendario Mauricio se dedicaba al ritual de repasar con una navaja las zonas donde naturalmente patillas, bigotes y barba deben recorrer varonilmente el rostro de un hombre. Al hacerlo, recordaba a otro Mauricio, su padre. Para el hijo, afeitarse tenía miles de significados desde los más naturales hasta los más inocentes y reprimidos. El más representativo era el de su padre en la misma labor. Curiosamente Mauricio sentía que era la única actividad que lo unía a su progenitor. Y verdaderamente lo sentía así. Por ello, había veces en que cerraba los ojos al sentir el sonido (vaya que hacía el esfuerzo para escucharlo) de la navaja cortando su vello facial. Casi siempre recordaba a su padre cuando exterminaba las pelusas de su patilla derecha (cuando niño, el perfil derecho del padre era la perspectiva que se tenía desde el sillón rojo donde Mauricio, Mauricito, se sentaba a admirarlo). Ese viaje al pasado le robaba el tiempo y la conexión con la realidad a tal punto que la única forma de regresar al mundo era cuando sentía golpear gotas de sangre en el lavabo o cuando su abuela le gritaba si otra vez se estaba masturbando.

Para su suerte, la noche del reencuentro con sus amigos del colegio cayó un día 17, impar. Luego de la obligatoria afeitada, lucía una tez emocionada y prolija –lo cual no era necesariamente trabajoso dada su calidad de imberbe-. No hubo abuela que lo atormentara con el tiempo que le tomó arreglarse. Aprovechó el baño matinal para masturbase y luego afeitarse los bigotes y las patillas. Así, por la noche habría menos que repasar.

Cuando joven, Mauricio intentó ingresar al seminario. Resulta que el “casting” por el que pasó lo dejó de lado por ser demasiado bueno. A los 17 años ser virgen, puro, leído, inteligente, culto e inocente puede ser una fórmula fatal para asustar a cualquier sacerdote pedófilo reclutador de hombres. Sólo Mariana, gran amiga de la infancia, estuvo ahí para consolarlo. Frente a la puerta de la casa de Mauricio, Mariana esperó su llegada hasta las 5.17 de la tarde. 10 minutos más tarde, Mariana lo abrazaba –todo desecho él- en el sofá afirmando que el destino es sabio. 20 minutos después Mauricio agradeció a Dios por su sabiduría (y a la plena desnudez de Mariana) por no haber entrado al seminario. Bueno, sí. No hay que ser adivinos para saber que ese hito fue el inició de Mauricio en la ciencia del onanismo, tal como él la calificaba.

En una manera que linda con lo psicópata, durante la reunión con sus amigos Mauricio se dedicó a fotografiarlos en tomas continuas, esa rara modalidad de atrapar el tiempo que tienen las cámaras que permite capturar quizás unas 2 imágenes por segundo hasta que uno suelte el disparador y que nos hacen ver como marionetas sin alma cuando se recorren las fotografías a manera de álbum. Acostumbrados a ignorarlo y a tratarlo con un falso cariño cuando estaban con él (salvo sus notables excepciones), los amigos de Mauricio ni cuenta se dieron cuando éste los alivió de la incomodidad de su presencia. Para él, sin embargo, la velada fue inolvidable. En cada conversación escuchada, en cada labio que se movió, en cada bocadillo que vio comido, en cada risa que escuchó a unos metros, en cada ceja bien peinada, en cada barba bien tupida, Mauricio encontró la felicidad, su felicidad. Quizá por ello se fue temprano a su casa a encerrarse a su cuarto. Una a una, rápida y lentamente, repasó las fotografías que tomó en su computadora. Ya no las contaba por números sino por el tiempo que armaban. Repasó así toda la velada y se la contó con detalle al dibujo de esa mujer perfecta que hizo a los 17 años, una semana después que Mariana le quitara su inocencia sexual o mejor dicho sólo su virginidad. Luego se masturbó como quien se olvida de tomar su pastilla estando casi acostado, se durmió y soñó que todos sus amigos eran normales como él.

lunes, diciembre 03, 2007

Dulce final

Tendido sobre la cama de un hospital, Pedro le agradecía a su hermano el regalo recién traído. Más que un regalo era un capricho, una de esas pulsiones que no se calman hasta verlas saciadas en sensaciones físicas y psíquicas. Mordiendo pedazo a pedazo, Pedro saboreaba el chocolate, ese dulce de su infancia que disparó en su mente mil imágenes de su madre y él corriendo en la arena ardiente del verano, en la grama fresca de la primavera, entre los árboles recios del invierno. Hoy, un día de otoño, Pedro terminaba el último mordisco que le dio al chocolate, el último mordisco a una vida marcada por una lacerante diabetes que lo acompañó desde que lo recuerda hasta ese día en la cama del hospital.

viernes, noviembre 16, 2007

Un punto común en la tristeza es la nostalgia. Y en la nostalgia están los seres queridos. Los seres queridos son muchos y de ellos son los recuerdos son quienes atacan. En los recuerdos, más que los malos momentos, las alegrías nos roban una media sonrisa. Una sonrisa cómplice que nos hace revivir ese momento especial. Un momento que entonces se quedó en nuestra memoria para una esperanzada eternidad. Eternidad que no tendremos nunca en esta vida. Pero la vida es justo eso mismo, vivir con eternidad.

viernes, noviembre 02, 2007

En la espera de tu sexo

Espero con ansias la llegada eterna al paraíso ya probado, desnudo. Palpo con mi imaginación tu cuerpo entre mis dedos, tus hombros entre mis manos, tus senos entre mis labios. Recorro en el pensamiento la ruta hacia tu orgasmo, camino plagado de delicias, placeres, miedos y descubrimientos.

Anhelo cada gesto, exhalo, gemido dicho en mi nombre. Me deleito con la quimera de tu cuerpo haciéndose curva entre la luz que te ilumina por la ventana y la sombra de los placeres que reclamas. Recuerdo con dolor de hombre solitario el olor de tu cuello, de tus manos y de tu sexo. Espero el reencuentro con pasión y desesperación que harán de ese momento eterno, como se disfruta una escultura clásica, pero también inmediato por lo impertinente que es el tiempo en los buenos momentos de los amantes.

miércoles, octubre 31, 2007

Espacio en tu ausencia

Me pregunto cuántas veces necesitaré mentirme para decirme la verdad en monosílabos, para exhalar en cada vocablo, en un solo vocablo, la seguridad del león en plena caza y a la vez la confianza tímida de la liebre en el campo. En estos días tus cabellos han dejado de ser el pasto de mi almohada, el prado donde sintiéndome niño mis palmas recorren una y otra vez palpando las puntas de las espigas del trigo al sol.

La distancia entre la cama y la cocina sigue siendo la misma, ayer cuando tú la recorrías que hoy sin ti. Sin embargo, ya no la mido en pasos. La mido en recuerdos. Recuerdos de los músculos de tu espalda, músculos de filigrana tejida por un viejo artesano, que finamente se tensan y relajan debajo de tu piel de desierto en una terrible vibración en tempo sensual; músculos de tu espalda que conversan hacia los infiernos con las fibras que recorren sinuosamente tus nalgas [léase culo] que tanto ansío y que se alargan por tus piernas hasta la ruta que rige la obscenidad de tus pantorrillas y la elegancia de tus tobillos. En cifras frías el recorrido sigue estando limitado a los mismos quince pasos pero los gobierna tu recuerdo. Son quince pasos que se ahogan en tu recuerdo tierno y sexual. Son quince pasos de duración indeterminada. Son quince pasos que configuran tu triste ausencia y mi melancólica paciencia.

sábado, octubre 27, 2007

Cine de calidad a 6 soles: Anda hoy al Cinematógrafo a ver…

Una de las cosas más bonitas en la vida es ir al cine y alucinar con historias fantásticas, soñadoras, de acción, con humor, dramáticas, históricas, narradas e ilustradas de manera mágica.

Ir al cine un sábado por la noche no te baja de 15 soles por persona, 30 soles si vas con la pareja (más si vas con hijos) más otros 15 de comidas por ahí.

Te propongo una opción. Gasta 6 soles por entrada, come canchita de la tradicional (S/. 0.50), compra doña pepa, cua cua, etc. y siéntete en los cines de antes. ¿Dónde? El Cinematógrafo de Barranco te ofrece esa opción. Películas que bien podrían estar en el Jockey o en Cineplanet pero que, por una u otra razón, no lo están.


Todos los días (menos miércoles) el Cinematógrafo presenta 3 funciones. Hoy sábado 27 de octubre tienes hasta 4 opciones (yo me apunto a la última):

4 p.m. Crónica de un asesino en serie

Es una película de acción de las fuertes que ha ganado premios internacionales.

Aparece el cuerpo de una joven brutalmente violada y asesinada. Dos meses después, se produjeron una serie de violaciones y asesinatos en circunstancias similares. Y en un país que nunca antes ha conocido semejantes atrocidades comienza a tomar cuerpo la idea de un asesino en serie. Se organiza un destacamento especial para la zona, encabezado por el detective de policía local Park Doo-man y un detective de policía procedente de Seúl, Seo Tae-yoon, que ha solicitado ser asignado al caso. Sin embargo, la resolución de los asesinatos parece cada vez más lejana, sumiendo a los detectives en un estado de creciente desesperación.

7 p.m. Volviendo a casa

Película gringa con un rollo de ficción interesante y de protesta.

David trabaja como asesor para el gobierno de los Estados Unidos y un día conoce en un plató de televisión a Jane, una tertuliana con la que inicia una relación. Las elecciones están próximas y David para salir del paso de una pregunta difícil sobre la muerte de soldados en Irak dice que su deseo sería devolver a la vida a los soldados muertos... y eso ocurre.
Los soldados muertos en Irak empiezan a levantarse y a exigir su derecho a voto para expulsar de la Casa Blanca al presidente de los Estados Unidos que los envió a la muerte mintiéndoles para hacerse con el petróleo.


8 p.m. Tambogrande

Documental sobre la valerosa lucha contra de una comunidad contra el capitalismo minero.

Una ola de pioneros transforma un desierto en un fértil valle de mangos y limones. El esfuerzo de sus vidas es amenazado cuando se descubre un yacimiento de oro bajo sus tierras. La indignación, la violencia y un asesinato estremecen lo que antes era un tranquilo pueblo en el norte del Perú.En medio del caos, la visión de un hombre une a los agricultores y los guía a través de un revolucionario camino de efectiva movilización pacífica. Valerosos hombres y mujeres se enfrentan a políticos corruptos y a la poderosa industria minera en este relato épico donde la gente común realiza actos heroicos en tiempos de crisis social. Un nuevo documental de los productores-directores del internacionalmente reconocido Choropampa, el Precio del Oro.

9.30 p.m. Saló o los 120 días de Sodoma

Película de Pier Paolo Pasolini que junta extraños sentimientos de violencia sexual y física.

En una mansión, cuatro señores se reúnen con cuatro ex-prostitutas y con un grupo de muchachos y muchachas, partisanos o hijos de partisanos, que han tomado prisioneros. En la casa impera el reglamento de los señores, al cual nadie puede escapar. Esta ley faculta a los señores para disponer de la vida de sus prisioneros en cualquier momento y de cualquier modo, y las transgresiones se castigan con la muerte.

Puedes consultar la programación diaria en: www.elcinematografo.com o llamar si tienes alguna consulta (264-4374 / 247-4782). Te atienden con mucha amabilidad.

Me cuentan qué tal les parecieron las películas...